UN MUNDO DETRÁS DE LAS REJAS
Una persona que vaya a la cárcel, ya sea como visitante o como interno, y no reflexione después de salir de allí, realmente no vivió la experiencia.
Soy estudiante del Colegio La Presentación y he tenido la oportunidad de ir a la cárcel mas o menos 5 veces, ya que en determinada época del año, el colegio hace una recolecta de implementos de aseo y como labor social es llevada a la Cárcel Los Olivos en Santa Rosa.
Las veces que había asistido a esta entrega me parecían interesantes, ya que "cachaba" clases. Pero en varias ocasiones sucedió que cuando regresábamos pensaba en tantas personas que pasan hambre, niños que por una u otra razón están solos en la calle y tienen que ver por si mismos, discapacitados que sufren a causa de la falta de recursos económicos, etc.
Entonces en el camino le daba gracias a Dios por todas las cosas que poseo, no solo materialmente porque al ser estudiante podría decir que soy pobre, pero si en cuanto a la parte espiritual, no es solo tener la vida, es tener el con quien compartirla y disfrutarla.
Cuando fui y pude interactuar con los internos, cambie totalmente mi pensamiento, y entonces solo después de compartir con ellos y escuchar sus historias puedo decir Gracias Dios por permitir que llevemos un poco de felicidad a este lugar, y por mostrarnos a través de ellos que la vida es para disfrutarla y debemos ser agradecidos, porque no solamente damos sino que también recibimos la voz de la experiencia para reflexionar y darnos cuenta a que tipo de mundo vamos a salir y como debemos enfrentarlo.
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